EL CAUCE EL LLORÓN: UNA EXPERIENCIA EN RESTAURACIÓN ECOLÓGICA DE MANGLARES.

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Para la población de la Bahía de Jiquilisco, el bosque de manglar ha significado una importante fuente de recursos que no sólo ha posibilitado su subsistencia, sino que además desempeña funciones ecológicas únicas, como la producción de oxígeno, la purificación del agua y la reproducción de diversas aves; por ello, la degradación de las áreas de manglar es motivo de preocupación y factor de organización y articulación de esfuerzos para detener este fenómeno.

En este sentido, en el Sector Occidental de la Bahía de Jiquilisco las organizaciones locales (ADESCOS, Asociación Mangle y Coordinadora del Bajo Lempa) elaboraron el Plan Local de Extracción Sostenible, reconocido en 2010 por el MARN mediante el Acuerdo No.120-2010, el cual “constituye el elemento orientador de las acciones a desarrollar en la zona…”.

Así, mediante investigaciones realizadas en el Sector se identificó el área conocida como El Quemado como una de las zonas con mayores niveles de degradación del bosque de manglar que amenazaba con extenderse aún más. Además se reconoció como una causa inmediata, la alteración del funcionamiento hidrológico del cauce El Llorón.

En experiencias anteriores, la Asociación Mangle había gestionado y ejecutado proyectos para la recuperación del bosque de mangle en sitios como Isla de Méndez y Las Mesitas, aplicando la técnica de reforestación de mangle, consistente en la recolección de la candela, la siembra en el sitio seleccionado y el seguimiento al crecimiento de las plantas en el área; sin embargo, la problemática existente en el área El Quemado requería la ejecución de otro tipo de técnicas acordes a dicha magnitud.

Ante esta situación, EcoViva, aliado estratégico para Asociación Mangle, facilita la comunicación con Mangrove Action Proyect (MAP), la cual es una organización con amplia experiencia en la recuperación de bosques de mangle mediante la técnica Restauración Ecológica de Manglares (REM). De esta manera, se logra la capacitación de las organizaciones locales sobre la técnica REM y con el apoyo de FIAES, en 2012, se decide trabajar en el cauce El Llorón con el objetivo de restaurar las condiciones ecológicas del bosque de manglar, implementado los siguientes procedimientos:

  1. Entendimiento de la ecología de las diferentes especies de manglar en el sitio, y en particular los patrones de reproducción, de distribución de propágulos y de establecimiento de semillas.
  2. Entendimiento de la hidrología normal del sitio que controla la distribución, establecimiento exitoso y crecimiento de las especies de manglar.
  3. Conocimiento de las modificaciones a la hidrología o presión que ha sido agregada al sitio, las formas en que ha sido alterada o modificada y sus causas, como las inundaciones y terremotos.
  4. Selección del sitio de restauración.
  5. Diseño del programa para restaurar de forma apropiada la hidrología.
  6. Utilización de la plantación de propágulos sólo después de determinar que el establecimiento no se dará de forma natural lo suficiente para alcanzar los objetivos del proyecto de restauración.

 Para la Asociación Mangle, la restauración ecológica de manglar realizada en el cauce El Llorón ha sido un proceso que comprende 4 fases. La primera consistió en la comprensión de la problemática por parte de los actores locales y la sensibilización de actores externos sobre esta situación. En esta fase fue indispensable la participación de las y los pobladores de las comunidades Las Mesitas, La Canoíta y Los Cálix, quienes aportaron su experiencia y conocimiento para comprender la degradación del bosque de manglar como un proceso derivado de fenómenos naturales y antropogénicos que han sucedido durante décadas.

La segunda fase fue la preparación de condiciones y planificación de acciones, buscando la articulación entre actores locales e instancias externas a la zona. Esta fase permitió el dialogo con diversas instancias locales y gubernamentales, la revisión de las acciones y proyectos implementados para la recuperación de manglares, la capacitación de líderes, guarda recursos, estudiantes y personal técnico, sobre la técnica REM, y la adopción de compromisos para la implementación de esta técnica en el cauce El Llorón.

La tercera fase comprendió la complementación de esfuerzos entre los actores locales e instancias externas para la implementación de la técnica REM. Se inició con el reconocimiento de la zona, lo que implicó la identificación del trayecto del cauce que se había perdido; una vez identificado, se registraron sus dimensiones (ancho, largo y profundidad) y coordenadas geográficas. Después, se levantó información sobre las comunidades vegetales y especies animales en las áreas de influencia del canal. Posteriormente, se ejecutaron obras para la apertura del canal y sus ramificaciones.

Recorrido para identificar el trayecto del cauce El Llorón

Recorrido para identificar el trayecto del cauce El Llorón.

Identificación de comunidades vegetales en el  área de influencia del cauce El Llorón

Identificación de comunidades vegetales en el área de influencia del cauce El Llorón

Cabe destacar que FIAES contribuyó al desazolvamiento de 1.2 kilómetros, lo que significó la limpieza y remoción de troncos, ramas y raíces secas de mangle, la remoción y desalojo de material azolvado, y la apertura del cauce. Después el proyecto PACAP intervino 3 kilómetros, donde se logró la apertura del canal en 2 metros.

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